lunes, 31 de mayo de 2010

Dinero plástico o pobreza absoluta

Los colombianos tendremos que pensarlo más de dos veces para abrir una cuenta de ahorros y obtener una tarjeta débito -que se ha tornado en una obligación por extrañas alianzas entre los patronos y el sector bancario-, por los altos costos y las comisiones que deben asumir los usuarios.

Aunque las entidades financieras están haciendo su agosto a costillas de sus cuenta habientes, la Superintendencia Bancaria se demora en expedir una nueva reglamentación que podría bajar los costos de manejo del dinero plástico, anunciada desde hace más de un mes.

El poseer una tarjeta débito es un lujo: Se paga desde que se ingresa al banco por abrir la cuenta y por el manejo de la tarjeta; por retirar depósitos a través de cajero automático; por el pago de servicios públicos; por la cancelación de impuestos; por transferencias o por solicitar un saldo.

Para los 27 millones de usuarios de tarjetas ni siquiera las transacciones por ventanilla son gratuitas, pues además de las interminables colas, el usuario es ‘penalizado’ con un cobro, que en promedio es de 1.600 pesos y que según las entidades, lo que busca es descongestionar las sucursales y promover el uso de los cajeros automáticos.

Los trabajadores pagan hasta por retirar sus quincenas y además deben mantener unos saldos nunca inferiores a $20.000, que generalmente son irrecuperables. Si la transacción se hace por un cajero, estos sólo entregan sumas máximas establecidas caprichosamente por cada banco. Es decir que para retirar un millón de pesos es necesario efectuar tres retiros, cada uno de los cuales disminuye la cuenta del asalariado en 900 pesos.

A raíz de la guerra del dinero plástico entre el comercio organizado y las entidades financieras, la Superbancaria resolvió intervenir para obligar a que se ofrezcan a los clientes algunos servicios gratuitos. Pero la resolución extrañamente está embolatada.

La Superintendencia dice que los bancos no pueden cobrar a sus depositantes gastos administrativos u operativos por cuidar el dinero, dado que esto lo consiguen mediante el margen que obtienen por la diferencia entre los intereses que cobran por prestar y los que pagan por los ahorros.

Según el Dane, hasta agosto los servicios financieros se habían encarecido en un 5.92 por ciento, muy superior a la inflación. Fenalco por su parte sostiene que los índices son muy superiores y que por el uso de tarjetas les están descontando hasta el diez por ciento de sus ventas.

Se ha llegado a tal estado que en muchas empresas le descuentan a sus empleados el costo de las transferencias.

Frente al anuncio de las grandes cadenas de supermercados como Carrefour, Éxito, Olímpica y Carulla, las gasolineras y miles de almacenes pequeños de no aceptar a partir de Noviembre tarjetas de crédito ni débito, la Superbancaria se defiende señalando que las comisiones si han bajado.

Sondeos realizados, ubican a Colombia como el país con más altos intereses en el manejo del dinero plástico. Mientras en Colombia se cobra entre un 5.75 % en Brasil la tasa es del 1.35 %; en República Dominicana el 2 %; Argentina 3 % y Perú 3.6 %.

Los comerciantes organizados dicen que “no es justo que por un pago con tarjeta de crédito de $200.000 el banco le cobre al establecimiento un poco más de $10.000 por dicha transacción, cuando el costo real de esa operación no excede de $300.

Los mayores valores siempre se le trasladan al usuario. “Si usted paga en efectivo, le damos un descuento del diez por ciento” le dicen los comerciantes a sus clientes”. Sin embargo, resultan pagando los costos financieros por el manejo y el crédito que le otorga el banco.

Para Fenalco, los gerentes de los grandes almacenes y de las bombas de gasolina, el mayor objetivo es lograr que no solamente los estratos altos tengan acceso al dinero plástico y que los pobres no subsidien los costos por este mecanismo a los más favorecidos.

Comerciantes y bancos llegarán seguramente, a acuerdos para defender sus intereses. Entre tanto, el colombiano común, el que siempre paga los platos rotos, espera soluciones para seguirse endeudando a plazos.

TOMADO DE: EL MUNDO

No hay comentarios:

Publicar un comentario